Juegos

Habia muchas fiestas de las colectividades pero también alguas pocas fiestas religiosas de las que solo recuero la de San Pedro y San Pablo pues se hacia un fogata en medio de la calle. Los chicos eramos los encargados de recolectar el combustible: cardo ruso, que habia en cantidad y a costo nulo pues el siempre presente viento lo desparramaba por todo el campo. Y alli ibamos a buscarlo arrastrado las enomes parvas de cardo ruso seco hasta el punto fijado. La fiesta consistia en quemar la parva seguramente en un rito que nunca nos fue explicado.

Una novedad que seguramente venia de Buenos Aires, como una moda que adoptaba todo el mundo de interior del pais, era el juego con el trompo o peonza. Ya cuando llego estaba perfeccionado, no se trataba solamente de hacerla girar sino que imitando a los guerreros antiguos se queria romper a trompo contrario.
Para esos se cambiaban las púas de sus puntas habiéndolas de acero y muy fuertes, de manera tal que cuando el trompo-que era largado con toda la fuerza delos jóvenes- contra el trompo opuesto, muchas veces lo partia y se ganaba el partido. Las menos de las veces se lo usaba como pasatiempo haciendolo girar en una seperficie pequenia o en la mano donde se lo podía nanipular mientras giraba.

Otra de las modas que hizo furor era “Que le dijo...” por ejemplo Que le dijo la leche al chocolate? Y la solucion era “Te haces el vivo porque venis en barra”. Era juegos inocentes, sin malicia, y se difundieron de tal forma que hasta habia libritos con miles de Que le dijo.
Entre las modas, habia algunas que duraban mucho tiempo, como el juego de las bolitas.
Era un juego de poco costo y ademas, para los que jugaban bien redituaban muchas bolitas de ganancia. Yo era un “tronco” para este juego, y perdia continuamente. Eran tantas las perdidas que mi padre me ensenio “el puchero” una variate que me daba mas posibilidades de equilibrar mis ganancias. Consistia en tirar la bolita y si no acertaba a pegarle a ninguna, quedaba dentro del puchero. En cambio si acertaba, me llevaba todas las bolitas del puchero.
Esto me permitio equilibrar un poco mi presupuesto de bolitas.
Las bolitas eran de colores y habia unas mas grandes, los bolones también muy llamativas pero para mi gusto nada igulaba la belleza iridiscente de las bolitas. Lastima que se haya perdido el gusto por este sencillo juego de habilidad manual.

Un ultimo recuerdo para una de las mas vieja arma de los humanos: la onda de goma que por supuesto habia que hacerla personalmente, como los barriletes, para demostrar ingenio y destreza manual. Mi memoria vuela hasta situarse en una calurosa tarde de verano, con dos chicos de unos siete anios, caminando por vacias calles desiertas de los limites del poblado.
Nuestro objetivo: cazar golondrinas con onda, que es como decir voltear ......... pero esa era nuestra ilusion. Recorrimos varias leguas sin encontrar ninguna, cuando de pronto una bandada de golondrinas se acerco a nuestro camino. Seguramente les tiramos varias veces, pero mi compañero que era muy habil, acerto a uno de estos velocísimos pajaros. Nos acercamos a ver nuestra pefida hazaña. Y alli estaba la victima, sangrando y a punto de morir. No nos quedaron animos para seguir con nuestro cruel pero inocente juego.